Al recibir la noticia de que nuestro familiar ha sufrido un Ictus Cerebral o derrame cerebral, los familiares no suelen tener capacidad de entender la situación por la que pasan, desconocen de qué se trata, nada parece real, se sienten espectadores.

Esta situación responde a una defensa psicológica ante un peligro de dolor psíquico y confusión intolerables. Es un escape natural y temporal, que amortigua el impacto inmediato y ayuda a ir asimilando la realidad. Pues aún cuando haya una comprensión de la realidad, el proceso emocional es muy lento y puede durar días o meses.

Se trata de una situación de negación, se confunde con un sueño del que se va a despertar y todo volverá a ser como antes. el paso de los días elimina esta situación, aunque es recomendable el apoyo de terceras personas, el afectado no puede hacer mucho por superar este paso.